De una belleza impactante y personalidad única, María Félix dio gloria al cine mexicano e internacional, pero también fue un ícono de la moda y musa de artistas y diseñadores. Su estilo dejó huella en el glamour de antaño y hoy, que se retoman los años cuarenta y 50’s en las pasarelas, la Doña vuelve a ser la inspiración de las colecciones más prestigiadas y por supuesto, de la alfombra roja, donde las nuevas divas de Hollywood, aspiran a ser tan memorables como ella.


De los aparadores a la fama

Su pasión por la moda y su interés por los artículos peculiares, no sólo llevaron a María Félix a conjuntar envidiables colecciones de joyas, encajes, porcelanas, muebles y chales, entre otras; sino que fue el motivo por el que fue descubierta. Se dice que mientras observaba los aparadores de las tiendas en la Ciudad de México, el director Fernando Palacios la abordó para proponerle hacer una prueba de cine, cosa que ella no tomó en serio, hasta un tiempo después en que decidió aceptar el reto para convertirse ¡en leyenda!


El estilo Félix

Para principio de los años cuarenta, María Félix ya era un personaje estelar en el mundo del cine y de la moda. Afamada por sus remarcadas curvas y diminuta cintura, las tendencias de la época le favorecían aún más y, aunque adoptó los diseños emblemáticos de finales de los 40’s y de la década de los 50’s, ceñidos en la cintura y con faldas extra amplias, La Doña supo imponer su propio estilo, gracias a sus adorados sombreros de ala ancha y piezas colosales de joyería.

De una belleza impactante y personalidad única, María Félix dio gloria al cine mexicano e internacional, pero también fue un ícono de la moda y musa de artistas y diseñadores. Su estilo dejó huella en el glamour de antaño y hoy, que se retoman los años cuarenta y 50’s en las pasarelas, La Doña vuelve a ser la inspiración de las colecciones más prestigiadas y por supuesto, de la alfombra roja, donde las nuevas divas de Hollywood, aspiran a ser tan memorables como ella.


Modelo codiciada

Conocida por sus exigencias en vestuario y guardarropa, María Félix estableció una consigna con todo diseñador de su ropa: Llamarle para pruebas cuantas veces fuera necesario, con tal de obtener una prenda fabulosa. Su imponente belleza y porte, capturó la atención de las más prestigiadas casas de moda, comenzando por Christian Dior para quien presentara colecciones, hasta Valentino, Chanel, Givenchy, Yves Saint Lauren y Balenciaga, quienes buscaban vestirla, y por supuesto Hermès y Cartier, sus firmas favoritas de accesorios.


Musa de Cartier

La prestigiada casa de joyas francesa, encontró en María Félix algo más que un excelente cliente. Los diseños solicitados por La Doña a Cartier, sumaron fama a la firma, quien años después lanzaría una colección inspirada en una de sus más grandes musas. Además, algunas de las más emblemáticas piezas de María, con figuras de cocodrilos y serpientes que tanto le apasionaban, forman parte de la Colección de Arte de Cartier, que se ha presentado en numerosos museos alrededor del mundo.
María Félix vendió la mayor parte de sus alhajas a la casa Cartier que se las había hecho.
Dejó un Rolls Royce modelo 1957 en París.

Maria Felix Español
María Felíx, la inolvidable